Corridas incruentas: la nueva forma de correr toros protegiéndolos.
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| Corrida de Toros en La Santamaría - Bogotá. El Espectador (2016). |
Justificación:
Este proyecto no busca eliminar las prácticas asociadas a la tauromaquia o prohibir su realización, al contrario, respeta la existencia de la tauromaquia como expresión cultural y la normativa que la contiene (Ley 916 de 2004), pero impide la realización de prácticas que comporten maltrato y, consecuentemente, ajusta la normatividad taurina para excluir los comportamientos de maltrato” Esto beneficiara y resolverá de manera táctica los problemas que han tenido los animalistas y taurinos sobre las corridas de toros legales y evitar el maltrato animal. Lo que el proyecto busca en últimas es armonizar dos principios constitucionales que actualmente están enfrentados en las arenas del país: los valores de protección animal y los de promoción de la cultura, pues a la par que los toros “son una expresión cultural reconocida que conlleva necesariamente el maltrato de los animales”, según palabras de la Corte Constitucional en la sentencia T-296 del 2013. Las corridas de toros sólo podrían subsistir si se ajustan esos principios. Para ello, la propuesta que llevaron al Congreso es eliminar todas aquellas suertes de la tauromaquia que impliquen maltrato animal.
La descripción del contexto identificado:
Los hechos de este presente problema se ubican en la ciudad de Bogotá, específicamente en la plaza de toros Santa Maria, ya que el jueves 23 de Agosto la Corte Constitucional avaló las corridas de toros siempre que se realicen en “lugares donde sean tradición”. Por lo que revivió la celebración de corridas de toros en la Plaza de toros La Santamaría en Bogotá. “Restituir de manera inmediata la Plaza de Toros La Santamaría como plaza de toros permanente para la realización de espectáculos taurinos y la preservación de la cultura taurina, sin perjuicio de otras destinaciones culturales o recreativas, siempre que éstas no alteren su destinación principal y tradicional, legalmente reconocida”, advierte el alto tribunal. El fallo vuelve a escarbar en un tema que genera pasiones de lado y lado, de quienes quieren que termine una práctica que consideran “tortura”, y de quienes creen que la “tradición prima” sobre cualquier otra consideración.
Mientras unos dicen que las corridas de toros son una barbarie, otros dicen que hacen parte del patrimonio cultura de Colombia. Este choque de ideas es inherente a la condición humana y como tal, forma parte de lo social, involucrando las esferas racional y subjetiva de la vida de los seres humanos. Éste no constituye un hecho individual, sino que va de la mano de un conjunto de aspectos que expresan lo social (Carreño R., K. s.f).
Las personas que están directamente involucradas en éste conflicto son los animalistas y taurinos, y el que tiene la posibilidad de resolverlo son las leyes colombianas. El problema nace cuando la tauromaquia fue vista como una práctica de maltrato de animal.
El proceso claro está, que un principio esta práctica fue vista como algo divertido, artístico y hasta cultural. Hace muchos años y (actualmente) asistir a una corrida de toros era un pasatiempo normal en las festividades de las ciudades y mayormente de los pueblos en Colombia. Por otro lado, los animalistas han promovido a lo largo de los años la protección de los animales, gracias a estas iniciativas se han estipulados leyes para que de manera deliberada se condene con dinero o cárcel cualquier maltrato animal. Sin embargo, las mismas leyes Colombianas se han encargado de hacer renacer este conflicto y han considerado que la tauromaquia es un “patrimonio” cultural y por ende no se puede erradicar. Esto provocando de nuevo un debate.
Es un Conflicto de actores. Ya que son dos grupos con dos opiniones totalmente diferentes frente a un tema en común. Estas diferencias les permite a actuar de manera civilizada para poner en evidencia sus ideas, por ejemplo, los animalistas con frecuencia hacen marchas controladas sobre la importancia de proteger la vida de los toros, realizan campañas en colegios, universidades y empresas que permitan sensibilizar a la sociedad de esta práctica salvaje. Los taurinos siguen promoviendo las corridas de toros, formando personas que sigan con este legado, hacen publicidad y hasta se involucran con la alta burguesía para tener apoyo. Las disputas son de ideas y pensamientos. Se han realizado muchos debates, frente al gobierno para que las dos partes puedan entrar en conciliación, sin embargo, las dos posturas son radicales frente a sus ideas y no permiten flexibilidad. Cualquier decisión del gobierno es una puerta a un nuevo debate.
Los actores del conflicto especificando sus relaciones interpersonales e intergrupales dependiendo del caso. Desde hace muchos años ha habido un fuerte debate sobre si es necesario o no abolir la tauromaquia. Los actores principales (Animalistas y taurinos) y los actores secundarios (el gobierno y sus disposiciones frente a la ley) (Carreño R., K. s.f); Según Alter, E. (2014) cada actor tiene sus razones para proteger sus ideas las cuales se pueden debatir.
Desde finales del siglo XIX, cuando las corridas de toros al estilo español se empezaron a arraigar en Colombia, ha existido el sacrificio del animal. Los taurinos han utilizado el argumento de la tradición y la expresión cultural para defenderlo. En parte les sirvió, hasta ahora, porque esos han sido los argumentos acogidos por la Corte Constitucional. Pero lo que taurinos no han podido explicar al resto de la sociedad son las razones para que la pica, las banderillas y la muerte a estoque de los toros sea indispensable. Ya no podrán hacerlo en el escenario natural, el ruedo de la plaza, sino que tendrán que hacerlo en del Congreso, donde los políticos históricamente han sido simpatizantes de la fiesta brava, pero donde los toros ya no se traducen en votos. Por el contrario, son los animalistas y antitaurinos los que podrían darlos.
Formulación y presentación de la alternativa creada
El proyecto tiene sólo siete artículos, pero su nuez se concentra en eliminar casi una decena de disposiciones de la Ley 916 del 2004, sancionada en el gobierno de Álvaro Uribe, aprobada con el voto de Gustavo Petro, entonces senador del Polo, y también los de Cambio Radical, que en ese año tenían como jefe en el Senado a Germán Vargas Lleras. Esa ley no es otra que el reglamento taurino nacional, el conjunto de normas en las que se circunscriben las lidias de toros en corridas para el público.
El artículo sexto del proyecto propone entonces eliminar 15 artículos del texto vigente del reglamento taurino nacional. Elimina el de la suerte de varas, ese momento en que el animal embiste a un caballo protegido y en el que un picador puya el morrillo del animal; elimina el uso de banderillas, esos palitroques largos que los banderilleros buscan colgar del morrillo enfrentando el toro a cuerpo limpio, y elimina la muerte del toro, pues deroga el uso de estoques de muerte en las faenas, la suerte suprema, como dicen los taurinos.
Es decir, propone la misma condición que Petro les planteó a los taurinos y al empresario Negret, para reabrir el ruedo de la Santamaría. Corridas de toros en las que sólo se utilicen el capote y la muleta, y en las que no haya una gota de sangre animal. En últimas, lo que se denomina corridas incruentas en Portugal, único país taurino en el que los toros ni se pican, ni se banderillean, ni mueren en la plaza.
Por ende, se eliminan aquellas normas en las que se mencionan palabras como puyas, estoques, banderillas, descabellos y puntillas. Elimina los avisos, esos toques de trompeta que les caen a los toreros como un sonido de fracaso; o aquella sanción de que cuando un torero se negaba a matar un toro incumpliendo un contrato, debería pasar una noche en el calabozo, vestido de luces, como alguna vez tuvieron que hacerlo algunos famosos matadores. Como también se suprimen el corte de orejas, el premio que siempre han recibido los toreros en el ruedo y que a ellos les significaban nuevos contratos.
El Congreso tendrá la palabra
La propuesta inquieta mucho a los taurinos, pues los antecedentes mundiales demuestran que cuando se elimina la muerte, es la antesala para que las corridas desaparezcan.
Portugal es el único de los ocho países con tradición taurina donde los toros no mueren. Lo han hecho durante más de un siglo, pero allí las corridas de toros tienen una trascendencia menor que la que tienen las corridas en España y Francia, donde sí se matan los toros, también por ley.
El único antecedente de la prohibición de la muerte en un país taurino, por la vía de la legislación, es el referendo que impulsó el presidente Rafael Correa en Ecuador en el año 2011. Por voto popular, triunfó la pregunta que proponía prohibir la muerte de los toros en el cantón donde se circunscribe la ciudad de Quito. La consecuencia inmediata: la feria de Quito que ya estaba organizada tuvo que celebrar corridas sin el sacrificio del toro. Al año siguiente, en el 2012, la plaza Iñaquito, que en la pasada década se llegó a considerar la más importante de Suramérica, nunca volvió a abrir sus puertas. La capital ecuatoriana completa cinco años sin corridas, y eso es lo que taurinos temen que termine pasando en Bogotá y en todas las plazas colombianas (son 63, según inventario del sindicato de toreros colombianos) con la propuesta.
Por eso, aunque los taurinos hoy alisten sus botas, sus boinas, sus pañuelos y claveles para regresar a los tendidos de la Santamaría, no tienen la certeza de que el regreso sea definitivo, o que sólo se trate de una despedida con todos los bombos y platillos, pues el empresario Negret ha prometido que la reapertura será con los toreros más importantes del momento en el mundo.
Consideraciones:
Tener en cuenta como a nivel internacional se ha movido este tema. Por ejemplo en Europa, pareciera que los astros se hubieran alineado a favor del planeta taurino. Un día después de la confirmación del regreso de los toros a Bogotá, el Tribunal Constitucional de España consideró que la ley del parlamento de Cataluña, aprobada en julio del 2010, y que prohibió las corridas de toros en Barcelona y el resto de la comunidad autónoma catalana, "invade la competencia del Estado en materia cultural". El fallo, respaldado por ocho votos contra tres, abre las puertas para que los toros también regresen a Barcelona.
La plaza de Toros Monumental de Barcelona era considerada la tercera en importancia del mundo, después de las Ventas de Madrid y la Maestranza de Sevilla. En su ruedo se forjaron leyendas del toreo, como la de José Tomás, el que es considerado el mejor torero del mundo en la actualidad, y quien escribió las más importantes páginas de en el ruedo catalán. De hecho, participó en la que, hasta el momento, es la última corrida que se ha visto en Barcelona, el 25 de septiembre del 2011.
Aunque Palma de Mallorca y las islas Canarias fueron los primeros territorios españoles donde se prohibían los toros, el cierre de la arena catalana se convirtió en el mayor triunfo de la lucha antitaurina internacional, y la forma como se adelantó la ley de prohibición se convirtió en modelo para los prohibicionistas en el resto de países taurinos. El parlamento catalán votó la ley prohibitoria más por razones políticas que jurídicas. La Comunidad Autónoma de Cataluña siempre ha mantenido distancia frente a lo que representa la cultura española, y los toros, que en España se denominan "la fiesta nacional", fue la primera declaración política en ese sentido.
Ahora, tras una demanda en la que participó activamente el Partido Popular, el partido del presidente en funciones Mariano Rajoy, en Barcelona, así como en Bogotá, se abre la puerta al regreso de las corridas de toros. Pero el parlamento catalán y la alcaldesa de la capital condal, manifestaron que recurrirá la decisión del Constitucional español.
Desde el 2011 Barcelona y San Sebastián, en España, y la de Bogotá en Colombia, fueron las plazas más importantes en el mundo que cerraron sus puertas por decisiones administrativas. Este año volvieron los toros a San Sebastián.
INFOGRAMAS
| Hecho por Gallego, L. (2015). Corrida de toros. |
| Infograma hecho en Pinterest |
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TESTIMONIOS
1. Julian Gomez. Mi experiencia a la corrida de toros.
Fui a la corrida de toros el domingo, y no sé como puedo explicar mi experiencia. Básicamente, para mi, era horrible, pero quizás en un sentido sabía que iba a ser horrible. Para mi, lloro cuando veo un animal muerto al lado de la calle, y pues, mirando estar matado un animal tan grande era una experiencia un poco traumatizante para mí. Cuando el evento empezó, pensé que era interesante mirar las banderilleros con las capas de magenta y oro porque parece como un juego o un arte con el toro. Sin embargo, cuando los picadores entraron a caballo con las espadas, tenía miedo por la primera vez. Luego, cuando miré el toro va al caballo y el picador se pone la primera espada en el toro, no pude mirarlo. Tengo estas imágenes en mi cabeza ahora de sangre en el aire, el ruido del toro en dolor y el ruido del toro tratando de causar dolor al caballo, y estas cosas eran las partes menos gráficas de la corrida de toros. Tenía que cerrar mis ojos por muchas partes, especialmente al final en la “estocada” final, cuando el matador trató de matar el toro. Luego, pensé que era horrible cuando los caballos vinieron en la plaza para arrestar el toro fuera de la plaza, y no pude mirar esto tampoco. ¡Y este ocurrió seis veces! ¡Era demasiado!
Después del evento, nos damos cuenta de que vimos una novillada en que eran toreros en lugar de matadores. Es decir, miramos, básicamente matadores- en-entrenar. Pues, por eso, pienso que la corrida de toros para nosotras era mucho más violenta y manche de sangre que la mayoría de las corridas de toros. Con el último toro, el matador tuve que tratar de matarlo muchísimas veces, cuando en realidad para los matadores buenos sólo debe tomar un golpe para matarlo. También, no sé si es raro o no, pero observamos un hombre que estaba básicamente pisoteado por el toro y otra vez tengo estas imágenes de un hombre, este tiempo, en el aire a causa de un toro enojado.
Pues, para mí, esta experiencia es algo que nunca quiero volver a ver. Después de verla, puedo decir confidentemente que estoy completamente en contra a la tradición, el arte, el deporte o cualquiera cosa que otras personas la llaman. Sin embargo, me doy cuenta de que otras personas la ven en estas maneras, así no quiero irrespetar a ellos. Pienso que parecimos, especialmente yo, muy irrespetuosas a la corrida de toros porque estaba cerrando mis ojos y gritando un poco después de las partes muy malas, y las personas detrás de nosotras obviamente estaban disfrutando la corrida de toros muchísima. Pues, era una experiencia y quizás sólo no puedo comprenderla desde que no española. No sé…Sin embargo, estoy alegre de que fui porque sé que es muy importante a la cultura de España.
2. Santiago Villa. Por qué dejé de ir a corridas de toros.
Mi explicación de por qué pasé de ser aficionado a la tauromaquia, a oponerme a su práctica.
Comencé a ir a toros desde el 2002, aproximadamente, y dejé de ir a partir del 2006 o 2007; sin embargo, mi afición comenzó a los once años. Entonces tenía una generosa paciencia para aguantar los tediosos espectáculos que mi abuelo me insistía viéramos por televisión. En especial recuerdo los torneos de golf -de los que tenía grabadas por lo menos doscientas cintas de Betamax-, los debates de la Asamblea Constituyente y las corridas de toros. Al golf nunca le encontré gracia. A los debates y a las corridas de toros, en cambio, les cogí un gusto macabro.
Trasmitían las Maestranza de Sevilla. Es un espectáculo emocionante. Aunque le concedo cierta razón a quien dice que el toro está en una injusta desventaja cuando combate contra el torero, y por eso mueren más toros que toreros, también me gustaría ver cuántos son capaces de enfrentarse a un animal de media tonelada, fijo en ensartar con sus cachos a quien se le cruce por delante, armado tan sólo de una espada y una capa.
Al principio no veía mayores problemas morales en disfrutar del espectáculo sangriento. Finalmente comía carne de animales que habían sufrido más en un matadero, a esos toros los criaban para eso y al animal se le trataba con "altura". Me creía las excusas que se dicen los aficionados a los toros para suavizar la violencia de su espectáculo. A los animalistas que protestaban los consideraba gente escandalosa e hipersensible, que padecía ansias de protagonismo. Al fin y al cabo los espectáculos sangrientos siempre han hecho parte de la cultura humana. El boxeo, las artes marciales, las peleas de gallos, todos son expresiones culturales, cuando no estéticas, que subliman impulsos atávicos de agresión y violencia, y la atracción magnética de presenciar la muerte.
Los amantes de los toros, porque deben justificar su afición, no pintan el arte con estas palabras. Hablan menos de la sangre y la muerte, las grandes protagonistas de la corrida, que de elementos un tanto aguados y melifluos, como la importancia de conservar una tradición, el valor artístico de la simbología, la mística de la fiesta brava, y ante todo su derecho a gozar de una expresión cultural centenaria. Todo esto juega un papel, sin duda, pero no nos digamos mentiras. Allá no vamos a ver un espectáculo de danza, de unos hombres en ocasiones guapos, pero siempre de cuerpos agraciados, en trusas rosadas y lentejuelas, sacudiendo sus espadas. Para eso están otros lugares.
Tampoco vamos a ver las acrobacias que hacen con el toro, pues de ser así, ¿por qué no lo dejan vivo? ¿Para qué cortarlo a cuchilladas hasta que caiga desangrado? Pues porque vamos a ver la muerte a la cara. Mejor: vamos a ver cómo un torero enfrenta el peligro de la muerte y como un animal la padece, y hacer catársis con esa lucha. Hay que presenciar el cadáver dando la vuelta al ruedo. Cortarle las orejas, mutilarlo, y seguir bebiendo, aplaudiendo al sonsonete de la banda -no hablaré del arribismo cultural implícito en los criollos y mestizos que chupan sus botas y lanzan olés como si fueran españoles, porque eso no es inmoral. A lo sumo es de mal gusto. Concedámosles incluso, en gracia de discusión, que la tauromaquia es una tradición tan colombiana como ibérica, porque el punto no es éste-.
Dejé de ir por la profunda disonancia cognitiva que me generaba estar en contra del maltrato animal, pero disfrutar y pagar por ver cómo torturaban a un animal hasta matarlo. Gritar y aplaudir de júbilo cuando caía el cadáver al suelo de arena en un charco de su propia sangre, y ver cómo todos se deleitaban mientras lo sacaban arrastrado y la banda tocaba su melodía sosa.
Comprendo de dónde viene el gusto por los toros, pero su práctica no es éticamente defensible para alguien que cree que no es lícito torturar a un animal por diversión. No veo atenuante cultural válido. Si queremos una sociedad que respeta más la vida de los animales que el entretenimiento, esta práctica, por mucho que nos guste a algunos, debe acabarse. Apoyo y promuevo la prohibición de cualquier espectáculo de maltrato animal.
REFLEXIÓN- PELÍCULA:
"Olé: el viaje de Ferdinand", la película animada que te enseñará sobre la crueldad de la tauromaquia
Los toros son seres vivos y sienten dolor, y si alguien no lo ve de esa manera tal vez podría agarrar algo de Olé: el viaje de Ferdinand (Carlos Saldanha, 2017), una película animada que gira en torno a la perspectiva de los animales: ¿qué piensan ellos?, ¿cómo se preparan para salir a enfrentar a los humanos? De hecho, al protagonista de esta cinta, Ferdinand, no le agrada esta práctica.
Olé: el viaje de Ferdinand es una historia plausible, que deja un buen sabor de boca e invita a la reflexión sobre la tauromaquia. En una de las escenas más reveladoras, Ferdinand intenta escapar de nuevo y descubre decenas de cuernos y espadas colgadas en la pared del rancho. Mientras mira horrorizado la exhibición de supremacía del hombre contra la naturaleza, se da cuenta de que hasta entonces todos ellos han vivido engañados. Sus compañeros habían creído que tenían posibilidades de vencer al torero, esa era su motivación para entrenar. Pero la supuesta ‘lucha’ contra el torero no es tal: el toro nunca tiene posibilidades de ganar. Aunque el enfrentamiento sea arriesgado para el torero, el que viene a la plaza a que lo estresen, lo torturen y lo maten es el toro, en lugar de estar mascando hierba como buen rumiante.
Ser valiente sin ser violento, dejar atrás costumbres basadas en la violencia; compasión, fortaleza, creatividad, amistad, lealtad, empatía, asertividad, confianza. Ser amable sin hacer a un lado tus principios y obtener el éxito sin pelear y sin dañar al prójimo son varias de las enseñanzas que deja esta gran película, por lo que los invitamos a verla.
Hermosa película.
DEVOLUCIÓN CREATIVA
¿Cómo se puede ejercer un liderazgo en la formulación de alternativas para resolver conflictos en cualquier escenario de la vida humana?
Marly: Para ser líderes en la resolución de conflictos en cualquier escenario social debemos exhibir una serie de características propias, las cuales no necesariamente son innatas sino por el contrario normalmente son adquiridas y perfeccionadas a través de procesos formativos, entre estas características podemos resaltar la habilidad de practicar la llamada regla de oro, la cual es designada bajo este nombre en muchas culturas, la cual dice: “Trata a los demás, como te gustaría que ellos te trataran a ti” una frase corta, pero llena de la esencia requerida para evitar cualquier tipo de confrontación, esta frase podemos relacionarla con valores como justicia, equidad, honestidad sinceridad, reconocimiento, integridad, amor, comprensión y respeto entre otros muchos más valores que aportan a la convivencia y armonía social.
Igualmente una apropiada inteligencia emocional y el ser un ciudadano del mundo el cual reconoce y acepta la pluralidad, la diversidad de pensamiento y el respeto hacia este, son requisitos indispensables en nuestros días para liderar la resolución de conflictos.
Laura Daniela: Creo que para ejercer como líder se debe tener pasión, gusto y sobre todo conocimiento de lo que se esta realizando, no cualquiera puede estar liderando una sociedad, hay personas que nacen con ese don, otras que se forman para ser dirigentes de naciones; para poder ser un agente que resuelva conflictos se debe escuchar a las partes involucradas en el problema, debe tener diferentes puntos de vista y maneras de abordar con cada problema que le llega. Ser una persona solicitada, neutra y con una amplia visión del mundo que no se deje cegar por los "chismes" de pasillo que se pueden presentar en los diferentes entornos sociales; puede ayudar a la sociedad a mejorar en cuanto a su trato diario y así evitar problemas a futuros.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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